La guerra en el Medio Oriente ha generado una fuerte disrupción en el tráfico aéreo internacional, con miles de vuelos cancelados, aeropuertos cerrados y viajeros varados alrededor del mundo. La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha derivado en cierres prolongados del espacio aéreo en países clave de la región, incluyendo Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahréin e Israel, entre otros.
Las principales aerolíneas del Golfo, como Emirates, Etihad Airways y Qatar Airways, han suspendido sus operaciones en gran parte de sus rutas comerciales, afectando no solo los vuelos regionales sino también conexiones intercontinentales que pasan por estos hubs internacionales.
Según datos de seguimiento de vuelos, miles de vuelos han sido cancelados en los últimos días, con cifras reportadas por distintos centros de monitoreo que superan los 3 400 vuelos cancelados únicamente en 72 horas tras el inicio de las hostilidades.
El impacto no se limita a los países en conflicto: aerolíneas europeas, americanas y asiáticas también han ajustado o suspendido temporalmente vuelos hacia ciudades como Tel Aviv, Doha, Dubai, Abu Dhabi y Amán, mientras los gobiernos y autoridades aeronáuticas desaconsejan el tránsito por espacios aéreos considerados de alto riesgo.
Además, la porción global de vuelos afectados incluye desvíos, cancelaciones y largas demoras, con repercusiones en las escalas habituales entre Europa y Asia, así como en rutas transcontinentales que utilizan el espacio aéreo de Oriente Medio como corredor principal.
A raíz de estas cancelaciones, centenares de miles de pasajeros se han visto obligados a reprogramar sus viajes, quedar varados en aeropuertos o buscar alternativas, incluyendo vuelos de evacuación o rutas alternativas que eviten la región en conflicto.
El escenario podría continuar siendo cambiante en los próximos días, con decisiones operativas tomadas día a día por las aerolíneas y las autoridades aeronáuticas según evolucione la situación de seguridad regional.

