DOS CONGRESALES QUE SE CONVIRTIERON EN PROCERES ARGENTINOS

DOS CONGRESALES QUE SE CONVIRTIERON EN PROCERES ARGENTINOS

A Tucumán iban los hombres con mejor representación y condiciones de ilustración e inteligencia, y con patriotismo reconocido. Por ello fueron designados diputados por San Juan Fray Justo Santa María de Oro y el Doctor Francisco Narciso Laprida, quienes serían el Primer Obispo del país y el otro, quien tendría la gloria de presidir el Congreso histórico. Mismo terruño, San Juan, lazos familiares importantes, épocas compartidas con próceres de la independencia y de la Patria y sus espíritus pujantes que marcaron grandes e importantes logros sociales para su provincia y la nación. Te invitamos a recorrer las calles de San Juan que los vieron crecer.

Fray Justo Santa María de Oro nació en San Juan un 30 de julio de 1772, primero de diez hijos del matrimonio de Juan Miguel de Oro y Cossio, porteño, y María Elena Albarracín, sanjuanina. Era tío de Domingo Faustino Sarmiento, sus familias estaban relacionadas por sus madres de mismo apellido.

A los 17 años se vistió de dominico perteneciendo al convento de esa orden, que por esos años era el de mayor importancia en la provincia cuyana. Por su modestia, su clara inteligencia y sus condiciones de estudiante notable, llegaría a ser un excepcional sacerdote.

Sus ideales y amistad con José de San Martín lo llevaron a ayudar al gobernador Ignacio de la Roza para obtener simpatías y adherentes que donaran elementos bélicos y hombres para la organización del Ejército de los Andes. Logró que hasta el Convento de Santo Domingo contribuyera, este lugar que además recibió la visita de San Martín, es lugar histórico y se puede visitar en la actualidad.

Entre varias de sus proposiciones firmes como la forma de gobierno, Fray Justo proclamó a Santa Rosa de Lima patrona de América y protectora de la Independencia Sudamericana.

Trabajó y logró conformar el Obispado de Cuyo en 1828, separándose del obispado de Córdoba y erigiendo la catedral en San Juan, convirtiéndose en el primer obispo de la nación independiente.

Como obispo de la flamante diócesis organizó el monasterio de Santa Rosa de religiosas dominicanas. Para el colegio destinó su casa paterna, ubicada en calle San Luis 139 (O) aunque la muerte lo sorprendió antes de ver realizada su obra. Más adelante, Sarmiento y la hermana de Fray Justo, Tránsito, pusieron en marcha su creación para un 9 de julio de 1938. En la actualidad funciona y en su fachada hay una placa que describe este hecho.

Muere un 19 de octubre de 1836, sus restos descansan en la Cripta de la Iglesia Catedral de San Juan, que tiene un recorrido establecido para turistas, en conjunto con la iglesia y el campanil, actividades súper recomendadas realizar.

Una estatua en su honor fue erigida en 1897 en la plaza 25 de mayo, plaza principal de la ciudad mirando hacia el Arzobispado, es interesante mirar las fotos antiguas donde puede observarse esta postal que tras el terremoto de 1944 sufrió graves daños y fue demolido, pero en la actualidad, mira hacia la Catedral.

Francisco Narciso Laprida nació en San Juan un 28 de octubre de 1786, hijo de José Ventura, comerciante asturiano y de María Ignacia Sánchez de Loria, sanjuanina, quienes tuvieron dos varones y tres mujeres. Estudió en la Real Colegio de San Carlos en Bs As y en la Universidad de San Felipe en Chile se graduó en leyes y en derecho canónico.

Se vinculó con San Martín cuando éste era gobernador de Cuyo y su familia también colaboró con la campaña libertadora.

Para el congreso en Tucumán había sido designado primero a Fray Justo, pero por el número de habitantes correspondía otro diputado, se realizó una nueva elección y Laprida dio como ganador, sin embargo, éste se negó a aceptar porque no habían participado los hombres de zonas alejadas de la provincia. Pero una orden firme decretó “Que Laprida valla a Tucumán” fue de José de San Martín. Luego de prestar juramento en marzo de 1816 ocupó la presidencia del congreso.

Nuevamente en San Juan, continuó con la carrera como político, desempeñándose como gobernador interino de Ignacio de la Roza. Se destacó con una maravillosa gestión.

Se casó con Micaela Sánchez de Loria, para lo cual tuvo que pedir una dispensa papal ya que era su prima hermana. Tuvieron cuatro hijos: Clarisa del Carmen, Marisa Delfina, Amado y la última, Dalmira de Jesús quien no pudo conocer a su padre por su pronto fallecimiento.

Su vida fue dura, tenía muchas ideas creativas e innovadoras, fue masón de la Logia Lautaro de Mendoza y venerable maestro de la Logia San Juan de la Frontera, además era partidario unitario y eso le jugó en contra, “ese doctorcito…” le decían los federales.

Su final fue trágico y a temprana edad, a los 43 años. Fue acorralado por una partida enemiga y del cual hay varias hipótesis sobre los ultrajes sufridos, luego fue ultimado. Se sabe que su cuerpo fue enterrado en una fosa común junto a las demás víctimas del momento.

Su viuda vivió penurias como muchas otras damas de la época. Porque, aunque su marido presidió el Congreso de Tucumán, ejerció como gobernador y diputado en diferentes oportunidades, ella no recibió ayudas económicas teniendo que vender sus pertenencias y trabajando de planchadora para mantener y criar a sus hijos.

La casa de Laprida estaba ubicada en pleno centro de la ciudad de San Juan y en 1888 fue distinguida, luego en 1948 fue nombrada Monumento Histórico Nacional, pero no soportó terremotos y tampoco tuvo mantenimiento suficiente lo que llevó a su destrucción quedando una gran placa de bronce enunciando a quien perteneció la casa. Ésta placa se la puede ver en el ingreso a una galería comercial que lleva el nombre del prócer sanjuanino, declarándola Solar Histórico, esto es en General Acha 12 (S)

En su honor una atractiva plaza céntrica lleva su nombre y se erige una estatua que, en el 1944 tras el terremoto, sufrió una caída y al ser establecida nuevamente, mira con dirección a la provincia de Tucumán.

Una curiosidad, en la ciudad de San José de Jáchal, al norte de la provincia, se luce una estatua de Laprida, obra de la famosa escultora Lola Mora.

Al pasear por la ciudad de San Juan podemos pensar que estos próceres recorrieron las mismas calles, la iglesia Santo Domingo, el convento, el colegio Santa Rosa de Lima, que fuera casa de Fray Justo y desde hace muchos años logró ser un prestigioso colegio, además poder visitar la cripta que resguarda los restos del primer obispo de Cuyo… en fin, San Juan tiene mucho para sorprenderte.

por Silva Poblete

*Técnica Universitaria en Turismo.
*Diplomada en Gestión Publica del Turismo
*Diplomada en Turismo Religioso
*Integrante de la Comisión Argentina de Turismo Religioso
*Trabajo en Turismo de la Municipalidad de Villa Mercedes, San Luis.

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