El turismo en Argentina atraviesa una etapa de consolidación durante 2026, con indicadores que reflejan una recuperación sostenida y un escenario de crecimiento moderado, apoyado en el fortalecimiento de la conectividad aérea, el protagonismo del turismo regional y la incorporación de nuevas tecnologías en la cadena de valor del sector.
Uno de los ejes centrales de esta recuperación es la mejora en la conectividad aérea. En los últimos meses se anunciaron nuevas rutas internacionales y el refuerzo de frecuencias desde y hacia destinos clave de América del Sur, especialmente Brasil, Chile, Uruguay y Perú, mercados estratégicos por su cercanía, volumen de viajeros y facilidad de acceso. A nivel doméstico, también se observa una mayor oferta de vuelos federales, que permiten conectar destinos sin pasar por Buenos Aires, impulsando el turismo interno y el desarrollo de economías regionales.
Según datos del sector, el turismo regional representa hoy uno de los principales motores de la llegada de visitantes extranjeros al país. Los viajeros provenientes de países limítrofes concentran una parte significativa del flujo turístico, atraídos por la diversidad de paisajes, la gastronomía, la oferta cultural y la competitividad del destino Argentina.
En este contexto, destinos consolidados como Buenos Aires, Iguazú, Bariloche, El Calafate y Mendoza continúan liderando los niveles de ocupación, especialmente durante fines de semana largos y temporadas altas. Al mismo tiempo, se registra un crecimiento del interés por destinos emergentes vinculados al turismo de naturaleza, aventura y experiencias auténticas, como el norte argentino, la Patagonia menos explorada y las propuestas rurales y comunitarias.
Otro aspecto relevante es el avance de la digitalización en el sector turístico. Empresas, agencias y plataformas de viajes están apostando cada vez más a la tecnología para optimizar la comercialización, mejorar la experiencia del viajero y ampliar su alcance internacional. Herramientas como aplicaciones móviles, reservas online de experiencias, inteligencia artificial y análisis de datos comienzan a tener un rol clave en la competitividad del destino.
Desde el sector empresario coinciden en que, de cara a la próxima temporada alta, los desafíos pasan por sostener la calidad de los servicios, fortalecer la promoción internacional, mejorar la infraestructura turística y avanzar en políticas que acompañen el crecimiento del sector. También se destaca la importancia de la sostenibilidad y el turismo responsable como ejes transversales para el desarrollo a largo plazo.
Con estos avances, el turismo se reafirma como una actividad estratégica para la economía argentina, no solo por su aporte en generación de empleo y divisas, sino también por su capacidad de integrar regiones, promover identidades locales y posicionar al país en el escenario turístico internacional.
Ocupación y movilidad interna
Datos oficiales de la temporada 2026 muestran que la ocupación hotelera en numerosos destinos turísticos —incluidas Mar del Plata (más del 75 %), Villa Gesell (más del 90 %) y localidades de la Patagonia como San Martín de los Andes (hasta 85 %)— ha sido alta durante el inicio de la temporada de verano.
En destinos de naturaleza y eventos del interior, localidades como Santa Rosa de Calamuchita en Córdoba alcanzaron ocupaciones cercanas al 95 %, y otras como Ushuaia y Bariloche superaron el 80 % al empezar la temporada estival de 2026.
Además, durante el verano 2025 se habían registrado ocupaciones hoteleras superiores al 80 % en destinos como Puerto Iguazú y promedios fuertes en toda la Patagonia y el Litoral, según mediciones oficiales.
Proyecciones y dinámicas para 2026
Para todo el año 2026, distintos analistas proyectan una continuidad de la recuperación del turismo interno y regional, aunque con retos para la captación de turistas internacionales. La alta conectividad aérea —con incremento de vuelos domésticos y mayor oferta de rutas regionales— podría resultar en crecimiento moderado de arribos extranjeros durante la segunda mitad del año si se consolidan las campañas de promoción y competitividad del destino.
Por el lado de la demanda interna, se estima que enero de 2026 movilizó cerca de 3,9 millones de turistas dentro del país, con un impacto económico que se traduce en miles de millones de pesos en gasto turístico, apuntalando economías locales y generando empleo en sectores vinculados al alojamiento, gastronomía y servicios recreativos.
Escenario integral del sector
Empresarios del sector coinciden en que, aunque la ocupación y el movimiento turístico interno son altos, la clave para 2026 será recuperar la competitividad internacional y revertir la caída de visitantes extranjeros. Para ello, proponen incentivos a la conectividad aérea, mejoras en la infraestructura de destinos y campañas de promoción focalizadas en mercados clave de América del Sur y América del Norte.
Con estas dinámicas, el turismo continúa siendo una actividad estratégica para Argentina, tanto por su aporte al empleo como por su rol en el desarrollo regional, aunque también enfrenta el desafío de equilibrar la balanza entre turistas que entran y salen del país.

