Europa dejó atrás una de las imágenes más tradicionales del turismo internacional: el sello en el pasaporte. Con la implementación del Entry/Exit System (EES), el ingreso a los países del espacio Schengen pasó a ser completamente digital, marcando el inicio de una nueva etapa en los controles migratorios del continente.
El sistema, que ya se encuentra operativo, reemplaza el sellado manual por un registro automatizado que almacena datos biométricos de cada viajero. A partir de ahora, quienes ingresen a Europa deberán someterse a un escaneo facial y la toma de huellas dactilares, información que quedará registrada en una base de datos común para todos los países del bloque.
Un cambio estructural en las fronteras europeas
El EES fue diseñado con el objetivo de modernizar y reforzar la seguridad en las fronteras externas de la Unión Europea. Entre sus principales funciones se destacan el control más preciso de los tiempos de estadía —especialmente para quienes pueden permanecer hasta 90 días como turistas— y la detección de irregularidades, como el uso de identidades falsas o el exceso de permanencia.
De esta manera, el tradicional conteo de días mediante sellos queda obsoleto: ahora será el propio sistema el que determine automáticamente cuánto tiempo puede permanecer un visitante dentro del espacio Schengen.
Qué cambia para los viajeros argentinos
Para los turistas argentinos, el cambio es significativo pero no implica mayores restricciones. Argentina continúa siendo un país exento de visa para estancias cortas en Europa, por lo que no se requieren trámites adicionales para ingresar.
Sin embargo, sí habrá una modificación en la experiencia de llegada. En una primera visita, el registro biométrico puede demandar más tiempo, lo que podría generar demoras en aeropuertos y pasos fronterizos. En ingresos posteriores, el proceso será más ágil gracias a la información ya almacenada.
Demoras iniciales y adaptación
Como ocurre con toda implementación tecnológica a gran escala, el sistema no está exento de desafíos. En sus primeras etapas, se registraron filas más extensas y demoras en algunos aeropuertos europeos, especialmente en períodos de alta demanda turística.
Las autoridades estiman que estas dificultades serán temporales y que, una vez consolidado, el sistema permitirá un flujo más rápido y seguro de pasajeros.
El próximo paso: la llegada del ETIAS
La digitalización del ingreso a Europa no termina con el EES. En los próximos meses se prevé la puesta en marcha del ETIAS (Sistema Europeo de Información y Autorización de Viajes), un requisito obligatorio para ciudadanos de países exentos de visa, como Argentina.
Se tratará de una autorización electrónica que deberá tramitarse antes de viajar, con un costo estimado de entre 7 y 20 euros y una validez de varios años. Aunque no es una visa, será un paso previo indispensable para ingresar al continente.
Una nueva era para viajar
El fin del sello en el pasaporte simboliza mucho más que un cambio operativo: refleja la transformación digital de los viajes internacionales. Para los argentinos que eligen Europa como destino, adaptarse a estas nuevas herramientas será clave para evitar inconvenientes y disfrutar de una experiencia más ágil en el futuro.
En este nuevo escenario, la recomendación es clara: informarse antes de viajar y prever tiempos adicionales en los controles migratorios, al menos durante esta etapa de transición.

