El gobierno francés ha dado un nuevo paso firme para controlar el comportamiento problemático en vuelos: a partir del 8 de noviembre entró en vigor un decreto que fija multas de hasta 20.000 euros para pasajeros que actúen de forma disruptiva durante los vuelos.
El Decreto Nº 2025-1063, publicado el 7 de noviembre en el Journal Officiel, otorga a las autoridades aeronáuticas la facultad de imponer sanciones administrativas por comportamientos que pongan en riesgo la seguridad o interfieran con la tripulación.
Las infracciones previstas incluyen: usar dispositivos electrónicos cuando la tripulación lo prohíbe, obstaculizar las tareas de seguridad del personal de vuelo y negarse a seguir instrucciones de seguridad.
Por una primera infracción, la multa puede llegar hasta 10.000 €. En caso de reincidencia, el monto se duplica hasta 20.000 €.
Además, en los casos más graves, las autoridades pueden prohibir el embarque del pasajero por un periodo de hasta cuatro años
Para reforzar el control, se creó una base de datos especial, administrada por la Dirección General de Aviación Civil (DGAC), en la que las aerolíneas con licencia francesa deben reportar comportamientos considerados “perjudiciales”.
Los pasajeros denunciados tendrán un plazo de un mes para presentar sus observaciones antes de que se apliquen las sanciones.
Justificación del gobierno
Según el ministro de Transporte, Philippe Tabarot, “el comportamiento disruptivo en los aviones es cada vez más común y resulta inaceptable”.
Añadió que estas nuevas medidas son “rápidas, justas y proporcionadas” y envían “un mensaje contundente”: el desorden a bordo ya no será tolerado.
El Estado francés subraya que la seguridad de los pasajeros y de la tripulación es una “prioridad absoluta”.
Además de las sanciones administrativas, el nuevo régimen coexiste con la posibilidad de sanciones penales. En los casos más graves (como amenazas, agresiones, etc.), se puede llegar a penas de hasta 5 años de prisión y multas de 75.000 €.
Las autoridades europeas advierten que los incidentes aéreos “antisociales” no son un caso aislado: según la IATA, en 2024 hubo un incidente cada 395 vuelos, y en Europa se registran entre 200 y 500 episodios mensuales.
Reacciones y posibles impactos
La medida es vista como una advertencia clara para quienes puedan poner en peligro la convivencia o la seguridad en cabina.
Para las aerolíneas francesas, el mecanismo de reporte formal facilita la “gestión” de pasajeros conflictivos, permitiendo un seguimiento más estricto.
Para los pasajeros, especialmente aquellos con historial de comportamientos problemáticos, implica un riesgo real: no sólo multas elevadas, sino la posibilidad de quedar vetados para volar durante años.
Con este decreto, Francia adopta una postura mucho más enérgica para disuadir el mal comportamiento en sus vuelos. La combinación de multas altas, un registro específico y la amenaza de vetos prolongados constituye un paquete de sanciones que podría convertirse en un modelo para otros países preocupados por la seguridad y la convivencia en el aire.

