La figura de San Francisco de Asís ha trascendido las fronteras de la fe para consolidarse como un pilar de la cultura y el arte a nivel global. A través de un recorrido por los diversos templos erigidos en su honor, se puede observar una estética que privilegia la austeridad y la espiritualidad, elementos que definen la identidad de la orden franciscana desde su fundación en el siglo XIII.
El epicentro de la devoción: Asís, Italia
El itinerario comienza ineludiblemente en Asís, donde la Basílica Papal de San Francisco se erige como el centro espiritual de la congregación. Este complejo arquitectónico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, alberga la tumba del santo y custodia un acervo artístico de valor incalculable, destacándose los frescos de Giotto y Cimabue. Asimismo, en las cercanías se encuentra la Porciúncula, una pequeña capilla situada dentro de la Basílica de Santa María de los Ángeles, que representa el origen de la humildad franciscana. [Asís en Italia: ciudad santa, arte franciscano y espiritualidad viva]
La expansión hacia el continente americano
La influencia del «Poverello de Asís» se extiende con vigor hacia América, donde la arquitectura religiosa adoptó rasgos locales de gran relevancia. En los Estados Unidos, la Catedral Basílica de San Francisco de Asís, ubicada en Santa Fe, Nuevo México, destaca por su estilo neorrománico, constituyendo un punto de referencia histórico en el suroeste del país.
Por su parte, en Bolivia, la Basílica Menor de San Francisco en la ciudad de La Paz representa un exponente máximo del barroco mestizo. Su fachada, labrada minuciosamente en piedra, exhibe una fusión entre los símbolos cristianos y la cosmogonía indígena, fruto de la labor de artesanos locales durante los siglos XVI y XVIII.
El patrimonio franciscano en el Río de la Plata
En la Ciudad de Buenos Aires, la Basílica de San Francisco de Asís ocupa un lugar de privilegio en el casco histórico. Emplazada en la intersección de las calles Defensa y Alsina, el templo actual es el resultado de sucesivas reformas que culminaron a principios del siglo XX con la intervención del arquitecto alemán Ernesto Sackmann. Su fachada de estilo barroco bávaro y su nave de dimensiones imponentes la convierten en uno de los edificios más emblemáticos del patrimonio porteño.
Un espacio de introspección y cultura
Más allá de la práctica estrictamente religiosa, estos templos invitan al visitante a una experiencia de calma y contemplación. El viajero encuentra en estas construcciones un refugio frente a la celeridad de la vida moderna, donde la piedra, el silencio y el arte dialogan para preservar una memoria que sigue vigente ocho siglos después. La visita a estos recintos permite comprender no solo una corriente espiritual, sino también la evolución social y artística de las comunidades que los acogieron.
Año Jubilar Franciscano
Desde el 10 de enero de 2026 hasta el 10 de enero de 2027, el papa León XIV ha declarado el Año Jubilar Franciscano. En este sentido, la Santa Sede anunció que, del 22 de febrero al 22 de marzo de 2026, el cuerpo del santo será trasladado excepcionalmente de su cripta para facilitar la veneración de los fieles durante este centenario.

