Aerolíneas Argentinas dio vuelta la historia: ganó dinero sin subsidios por primera vez en casi 20 años

Aerolíneas Argentinas dio vuelta la historia: ganó dinero sin subsidios por primera vez en casi 20 años

Por primera vez en casi dos décadas, Aerolíneas Argentinas cerró un año con ganancias operativas sin recibir transferencias del Estado nacional, un resultado histórico que redefine el escenario financiero de la compañía de bandera y abre un nuevo capítulo en el debate sobre su futuro dentro del mercado aerocomercial argentino.

De acuerdo con los números correspondientes al ejercicio 2025, la empresa alcanzó un superávit operativo de US$112,7 millones, casi el doble del resultado positivo obtenido en 2024, cuando había registrado ganancias por US$56,6 millones. El balance todavía debe ser auditado y validado de manera definitiva, pero ya marca un cambio estructural respecto de años anteriores dominados por déficits y asistencia pública.

Un giro histórico tras años de pérdidas

Desde su reestatización en 2008, la compañía aérea había dependido de manera constante de aportes del Tesoro Nacional para sostener su operación. Durante ese período, acumuló miles de millones de dólares en subsidios estatales y pérdidas operativas promedio cercanas a los US$400 millones anuales.

El dato más relevante del nuevo balance es que en 2025 no necesitó transferencias del Estado, algo inédito en la etapa moderna de la empresa.

El resultado se produce en un contexto político particular, ya que el gobierno encabezado por el presidente Javier Milei impulsa cambios estructurales en empresas públicas y mantiene abierta la discusión sobre distintos esquemas de participación privada o eventual privatización.

Más ingresos y fuerte ajuste de costos

Durante el último año, la compañía facturó más de US$2220 millones, impulsada principalmente por el desempeño del mercado doméstico y una demanda sostenida de vuelos dentro del país.

El presidente y CEO de la empresa, Fabián Lombardo, atribuyó la mejora a una estrategia centrada en la eficiencia operativa, la optimización de rutas y un fuerte control del gasto.

La combinación de tarifas dolarizadas más altas, estabilidad en ciertos costos operativos y mejores niveles de ocupación permitió fortalecer la caja operativa sin necesidad de asistencia externa.

Operación sólida y alta ocupación

En términos operativos, la aerolínea mantuvo niveles similares a los del año anterior, pero con indicadores de eficiencia elevados:

  • Promedio de 300 vuelos diarios.
  • Más de 35.000 pasajeros transportados cada día.
  • 12,78 millones de viajeros durante 2025.
  • Factor de ocupación promedio del 83%.
  • Cumplimiento operativo del 99,4%.

Estos números reflejan una operación estable en un mercado cada vez más competitivo, donde las compañías buscan maximizar rentabilidad sin resignar conectividad federal.

Menos deuda y renovación de flota

Otro punto clave del saneamiento financiero fue la reducción del endeudamiento. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la deuda bancaria y financiera cayó un 41%, pasando de US$341,9 millones a US$207,4 millones.

En paralelo, la empresa avanza con un plan de modernización financiado con recursos propios que contempla la incorporación de nuevas aeronaves Airbus y Boeing, además de inversiones superiores a US$65 millones destinadas a mejorar conectividad a bordo y renovar cabinas.

Entre los proyectos más relevantes aparece la futura llegada de cuatro Airbus A330neo para vuelos internacionales de largo alcance, una transición tecnológica que permitirá optimizar mantenimiento y entrenamiento al compartir estándares con la flota actual.

Una nueva etapa para la aerolínea de bandera

El nuevo escenario financiero no solo cambia la percepción sobre la sustentabilidad económica de la compañía, sino también su posicionamiento estratégico dentro de la industria.

Balances positivos, menor nivel de deuda y estabilidad operativa vuelven a colocar a la empresa bajo la mirada de actores regionales del sector aerocomercial, mientras el Gobierno analiza alternativas sobre su futuro modelo de gestión.

El verdadero desafío, coinciden especialistas del sector, será sostener la autosuficiencia financiera en un mercado altamente competitivo y sensible a variables económicas como el precio del combustible, el tipo de cambio y la demanda turística.