El Gobierno nacional dio un nuevo paso en el proceso de privatización de Intercargo, la empresa estatal encargada de los servicios de rampa y asistencia en tierra en los principales aeropuertos del país, en línea con la estrategia oficial de reducir la participación del Estado en actividades empresariales y atraer inversión privada al sector aerocomercial.
La iniciativa forma parte del programa de desestatización impulsado por la administración del presidente Javier Milei, respaldado por la Ley Bases, que habilitó la privatización de diversas compañías públicas consideradas estratégicas dentro del plan de reorganización económica.
Venta del 100% del capital accionario
Según trascendió, el Ejecutivo avanza hacia la licitación del total de las acciones de la compañía, con el objetivo de transferir su control al sector privado mediante un proceso competitivo abierto a inversores nacionales e internacionales.
Intercargo presta actualmente servicios de asistencia en tierra —como traslado de equipajes, carga y descarga, y apoyo operativo a aeronaves— en más de una veintena de aeropuertos argentinos, manteniendo una posición dominante dentro del mercado aeroportuario local.
El proceso ya había sido formalizado previamente mediante resoluciones oficiales publicadas en el Boletín Oficial, que dieron inicio al esquema administrativo necesario para concretar la operación.
Parte de un plan más amplio de privatizaciones
La venta de Intercargo se inscribe dentro de un programa más amplio que incluye empresas vinculadas a energía, transporte y servicios públicos, con el objetivo de reducir el déficit estatal, captar inversiones y generar ingresos extraordinarios para el Tesoro.
Fuentes oficiales sostienen que la intención es avanzar con rapidez en los procesos licitatorios durante 2026, priorizando compañías donde el Gobierno considera que la participación privada puede mejorar eficiencia operativa y competitividad.
En paralelo, el Ejecutivo también analiza el futuro de otras firmas públicas dentro del mismo esquema de reorganización empresarial.
Competencia y desregulación del mercado
Mientras avanza la privatización, el sector aerocomercial comenzó a experimentar cambios regulatorios. En los últimos meses se habilitó el ingreso de nuevas empresas al negocio de los servicios de rampa, aunque Intercargo mantiene todavía una fuerte presencia en los aeropuertos nacionales.
La apertura busca introducir competencia en una actividad históricamente concentrada, uno de los argumentos centrales del oficialismo para justificar la venta.

Impacto laboral y expectativas del sector
El proceso genera expectativa dentro de la industria aeronáutica y también preocupación sindical por el futuro de los puestos de trabajo. Versiones del sector advierten que la eventual transferencia al ámbito privado podría implicar reestructuraciones operativas y cambios en las condiciones laborales.
Desde el Gobierno sostienen, en cambio, que la llegada de operadores privados permitiría modernizar servicios, mejorar estándares internacionales y ampliar la oferta aeroportuaria en un contexto de crecimiento del tráfico aéreo.
De concretarse, la privatización marcaría uno de los movimientos más relevantes dentro del rediseño del esquema estatal impulsado por la actual administración económica.

