Fitur 2022: ¿hacia el fin de la excepcionalidad o una idea imprudente?

Fitur 2022: ¿hacia el fin de la excepcionalidad o una idea imprudente?

La BIT de Milán ha sido aplazada de febrero a abril, y la ITB de Berlín de marzo ha cancelado su edición presencial

Análisis/ Fitur 2022 abre sus puertas el 19 de enero, en plena ola de la variante ómicron. La sexta ola de infecciones en España desde que empezó la pandemia en febrero de 2020. A pesar de que la feria BIT de Milán ha sido aplazada de febrero a abril, y que la ITB de Berlín ya ha anunciado que cancela su edición presencial de principios de marzo, Fitur sigue adelante: lo anunció IFEMA antes de Navidad, justo tras conocerse que era cancelada la ITB. Lo ha reiterado posteriormente en varias ocasiones y parece claro que las grandes empresas turísticas españolas apoyan que se celebre la feria con su presencia. El mensaje que se quiere lanzar a los mercados emisores parece claro: España arranca motores de nuevo y espera ponerlos a velocidad de crucero muy pronto, demostrando que el turismo seguro es posible en este momento de la pandemia. Es una apuesta valiente, sin duda, aunque para algunos sea demasiado arriesgada y hasta imprudente.

Antes de nada, déjenme decirles que en HOSTELTUR apoyamos que se celebre esta edición presencial de Fitur 2022, por eso estaremos allí, como siempre, en nuestro stand 10F28. Pensamos que en este momento de la pandemia, con las cifras y la incidencia real en la mano, es un buen momento para intentar salir de la excepcionalidad que empezó en 2020 y meter ya los dos pies en lo que parece que será la nueva normalidad. Con garantías y seguridad, cierto, pero sin dejar de hacerlo.

El mensaje que quiere lanzar el sector turístico español y el mismo destino España, entendemos, desde Fitur, no es un mensaje político, ni científico, ni pedagógico. Es un mensaje económico muy simple: salgamos de lo excepcional y volvamos a activar la economía plenamente, porque es importante y es necesario y además, la situación de inmunidad y la gravedad de la variante ómicron hacen que este momento sea radicalmente distinto a los que hemos vivido en los dos últimos años.

Sabemos que estamos en la época de la predecible imprevisibilidad, y no sabemos qué ocurrá dentro de dos meses. Quizá a posteriori habrá sido una mala idea. Pero Fitur es la semana que viene y parece razonable tomar decisiones según la realidad de hoy.

Hacia el fin de la excepcionalidad

Una editorial de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, que puede leerse completa en este enlace, me ha parecido muy interesante y explica perfectamente en qué momento de la pandemia estamos y qué medidas son y no son lógicas, con los datos médicos en la mano.

«El cambio de año viene marcado por el sexto período epidémico de COVID-19 en España. Esta ola ha sido distinta a todas las demás: la llegada de ómicron está dejando una gran cantidad de infecciones con niveles máximos de incidencia, pero con pocos casos graves en términos relativos. Según datos del Instituto de Salud Carlos III, actualmente la mitad de las infecciones detectadas son asintomáticas y los indicadores de hospitalización y muerte están en mínimos históricos«, empieza diciendo la editorial.

Y construye sus argumentos sobre cinco puntos clave:

1. El virus no va a desaparecer

2. La vacunación debe basarse en la evidencia y en la equidad

3. El miedo no sirve para nada y la comunicación sobre la pandemia debe hacerse pensando en una sociedad adulta. Un ejemplo de titular de este mismo miércoles en La Vanguardia: «Contagio masivo. La OMS calcula que en ocho semanas, por la ómicron, la mitad de los europeos tendrá la covid, muchos infectados por segunda vez. Más presión para la sanidad, si bien esta variante sólo hospitaliza al 0,6% de los casos».

4. Recuperación de la (vieja) normalidad

5. Dejar de hacer para poder hacer

Especialmente significativos para nuestro debate son los dos últimos puntos.

Recuperación de la (vieja) normalidad

Dos ideas clave: «Los gobiernos deben centrar sus esfuerzos en proteger a las personas más vulnerables en lugar de tratar de frenar, probablemente con poco éxito, la circulación del virus a nivel poblacional, circulación que, por otra parte, sabemos que mejora nuestra inmunidad»,

Y «debemos recuperar cuanto antes la «vieja» normalidad, es decir, la vida como la conocíamos antes de marzo de 2020: sin mascarillas ni limitaciones de la interacción social», porque algunas medidas o su alargamiento en el tiempo están cosechando resultados desfavorables en la ecuación beneficio-riesgo.

Dejar de hacer para poder hacer

Dice así: «Como apuntaba Juan Simó en una excelente entrada en su blog, ha llegado el momento de dejar de hacer para poder hacer: dejemos de visitar y testar a personas sanas con síntomas menores, dejemos de rastrear y testar a sus contactos, abandonemos los aislamientos y las cuarentenas. Todas estas actividades, que tuvieron sentido en el pasado, se han visto superadas con la inmunidad adquirida (tanto por infección como por vacunación) y la llegada de ómicron«.

Y sigue: «El objetivo debe ser tratar la COVID como hacemos con la gripe: diagnóstico clínico y recomendaciones generales sobre autocuidado y prevención de contagios a personas vulnerables, reservando la atención sanitaria para las personas que lo necesiten por su sintomatología o vulnerabilidad. Solo así podremos atender debidamente a quien de verdad lo necesite, por COVID o por cualquier otra dolencia«.

Y termina así: «Ni el sistema de salud ni la sociedad en su conjunto pueden permitirse continuar testando a personas asintomáticas o con síntomas leves y aislando a todos los positivos, con las consecuencias que ello conlleva a nivel social y económico por las bajas laborales masivas de personas sanas».

«Debemos acabar con la excepcionalidad: la COVID-19 debe ser tratada como el resto de enfermedades. La inmunidad adquirida y la llegada de ómicron así lo permiten»

Opiniones distintas en Linkedin sobre Fitur 2022

Pero es interesante ver que no todo el mundo está de acuerdo. Y como suele ocurrir, todas la visiones razonables y realistas tienen algo de verdad. En Linkedin lanzamos esta pregunta:

Está claro que con Fitur 2022 España quiere lanzar el mensaje de que ponemos la máquina a toda velocidad de nuevo. ¿Qué os parece esta política? ¿Arriesgada o la adecuada, llegados a este punto de la pandemia?

Y las respuestas obtenidas son muy distintas, pero todas igualmente interesantes.

El futuro de las ferias

El consultor Jordi Blanch plantea dos puntos interesantes: uno, que quizá lo más inteligente sería una feria online en las fechas habituales y otra presencial en mayo, como se hizo el año pasado. Y dos, dice: «No obstante, la cuestión no es demasiado importante: antes de que nos demos cuenta, las ferias se organizarán directamente en el Metaverso. ¿Está Fitur preparándose para ello?».

Blanch plantea también cuál será el futuro de las ferias muy especializadas: «Cuando yo entré en el sector en el 86, ya había debate sobre si «ferias sí/ferias no», a finales de los 90, con internet, TODO EL MUNDO opinaba que iban a desaparecer, y ahí están. Creo que son un espacio de socialización más útiles precisamente a eso, a socializar en el sentido más amplio del término que a otros cometidos. Fitur nos va bien a periodistas y consultores, el resto no lo tengo tan claro. Aun así, me da que las ferias grandes tienen una larga vida, aunque sea con una supervivencia hecha a base de trompicones. En cambio, a las ferias megaespecializadas les veo un futuro mucho más llano… si financieramente se pueden permitir la organización».

Hay que garantizar la seguridad

Javier Jiménez Pastor, fundador de FORST Escuela de Negocios Turísticos, considera que lo de «enviar un mensaje» no es buena idea: «Creo que la solución no es enviar un mensaje. No tenemos un problema de comunicación. Tenemos encima una pandemia. Además, si realmente queremos tener un evento adaptado al momento, hagamos test de antígenos a todas las personas que entren e innovemos en el control de la pandemia para eventos de magnitud».

Jiménez Pastor opina que un contagio grande en Fitur sería muy contraproducente y que es imprescindible trabajar en la seguridad: «Si lo hacemos hagámoslo bien. El miedo se contrarresta con seguridad. Y en el sector (especialmente en la hostelería) se han hecho muy pocas cosas a favor de ella».

Se muestra más favorable a la prudencia: «Mi pensamiento está más a favor de una adaptación más paulatina y favoreciendo con hechos todas las medidas que favorezcan la protección de contraer el virus. Insisto en los antígenos (aunque no es la panacea) y en la mascarilla obligatoria en toda la feria»

Thaís Guerrero Octavio tiene dudas de que celebrar Fitur sea una buena idea y plantea lo mismo que Jiménez Pastor: la importancia de la prevención y la innovación a la hora de acceder a la feria «con un control adecuado para evitar cualquier tipo de contagio, sería lo importante. No debemos olvidar que las cifras de ahora son alarmantes y que, después de fiestas, la cosa se va a disparar. Las vacunas protegen pero no inmunizan, si no aseguramos que los asistentes están protegidos, no tiene sentido hacerla».

El director del Grupo Rondas, Pere Ramon, opina que hay maneras de garantizar la seguridad y reiniciar motores: «Pasaporte Covid, test de antígenos, mascarilla y seguimiento vía app. En Europa la gente puede ir a centros comerciales, a estadios de fútbol, a conciertos y no vamos a ser capaces de organizar un evento constructivo que ayuda a generar riqueza para nuestro país?? Se puede avanzar sin perder el respeto a la Covid».

La pandemia avanza, nosotros, no

Por su parte, Fabián González, de Forward_Travel, piensa que sí existe un problema de comunicación y dice: «Las autoridades (políticas) tienen que actualizar mensajes al estado actual de la pandemia, que no es, ni de lejos, el de hace 2 años. Debemos empezar, con urgencia, a normalizar la situación y recuperar ciertas rutinas sociales, pues si no, ¿para qué sirven las vacunas? Cuando vas a visitar un país exótico en el cual hay ciertas enfermedades endémicas, te vacunas y disfrutas del viaje. Aquí ya estamos vacunados, por triplicado en muchos casos… Por último, urge comunicar a la población las reglas del juego para que la incertidumbre desaparezca o, al menos, se minimice… ¿Qué tiene que pasar para recuperar la normalidad? ¿Cuáles son los objetivos? La pandemia ha avanzado, pero nosotros no».

González opina que «el contexto ha cambiado sensiblemente en los dos años que llevamos sufriendo la pandemia, afortunadamente, gracias a la ciencia. No podemos mantener las mismas acciones o restricciones hoy, con vacunas y 2 años de experiencia, que en los inicios».

«Además, como profesionales del sector turístico debemos ser coherentes y consistentes con el mensaje de que, hoy en día, es seguro viajar. Porque si nosotros mismos no consideramos seguro viajar y juntarse en un evento B2B, ¿con qué cara vamos a decirles a nuestros clientes que lo hagan ellos?»

Juan A. Gómez García, jefe de Inteligencia de Mercados en Forwardkeys, considera que celebrar Fitur presencialmente es lo más adecuado: «Después de 2 años de pandemia debemos aprender a convivir con el virus. Es ahora o nunca. Las vacunas funcionan y la mascarilla en aglomeraciones reduce el riesgo. Peligroso mensaje envían ITB y BIT cancelando otro año más…».

Miedo a una «edición fantasma»

Daniel Romero Hugarte, director de Comunicación de Paraty Tech, plantea el temor de algunas empresas a que sea una «edición fantasma»: «Claro que la situación sanitaria actual merece toda nuestra atención, pero para muchas empresas asistir o no a Fitur es ya una decisión, por encima de todo, económica. Si invierto 20.000€, ¿será para mirarme la cara con el equipo del stand de al lado? El temor a una edición fantasma existe, es ahí donde se albergan las dudas». Romero también se refiere al miedo que conllevan algunos titulares, informaciones y opiniones que pueden leerse en los medios de comunicación, un miedo que ha calado en parte de la población y en muchas empresas, según su opinión.

Por su parte, Juan Merodio, fundador y CEO de TEKDI Institute, opina: «Soy más partidario de toma de decisiones inteligentes basadas en datos que por orgullo o cabezonería… solo el tiempo dirá».

Antonio Roldán-Ponce participa también en el debate desde Dresde y plantea que quizá la presencialidad haya dejado de ser un valor para las empresas y la inversión que requiere no se justifique: «Desde el punto de vista de la empresa, en qué forma la participación en la parte presencial de las ferias apoya mi estrategia de comercialización o si puedo obtener resultados similares con la solución virtual. A esto hay que añadir otras alternativas, para las que el establecimiento de una nueva estrategia digital integral nos permita crear nuevas oportunidades… más allá del B2B (como está haciendo el sector de automoción o de TIC). Obviamente, es una situación crítica. Pero quien estuvo ya en ferias se da cuenta de que no es sólo resultado de la pandemia. Todavía recuerdo la impresión que se me quedaba en las últimas ITB presenciales: paseando por el pabellón de España el viernes, uno tenía la sensación de que el pescado ya se había vendido. En todo caso, para eso están las calculadoras y los equipos: para hacer números y evaluar estrategias».

por Esther Mascaró Puntí

www.hosteltur.com

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