En un contexto global donde la tecnología redefine las reglas del juego, la inteligencia artificial comienza a posicionarse como el nuevo motor del turismo. Y Argentina no quiere quedarse afuera.
El secretario de Turismo y Ambiente, Daniel Scioli, fue contundente: la inteligencia artificial ya no es una tendencia, sino “la infraestructura invisible del turismo competitivo”. Una definición que marca el rumbo de una industria que evoluciona a gran velocidad y donde los datos valen tanto como los destinos.
IA: el nuevo pasaporte hacia el turismo del futuro
Según Scioli, los países que integran inteligencia artificial y análisis de datos no solo toman mejores decisiones, sino que logran anticipar tendencias y captar a los turistas de mayor gasto. En otras palabras, no se trata solo de atraer visitantes, sino de atraer a los que generan mayor impacto económico.
La proyección es contundente: la IA podría aportar entre 15,7 y 19,9 billones de dólares a la economía mundial hacia 2030. Un dato que confirma que estamos frente a un cambio estructural, no coyuntural.
Argentina acelera: tecnología aplicada al turismo
En este escenario, el Instituto Nacional de Promoción Turística (Inprotur) avanza con una batería de proyectos que buscan posicionar al país en la vanguardia:
- Planificador inteligente de viajes en la plataforma Visit Argentina, capaz de crear itinerarios personalizados en segundos.
- “Tina”, la primera agente de inteligencia artificial del Estado, disponible 24/7 y en múltiples idiomas.
- Capacitación federal, con más de 400 gestores turísticos formándose en IA.
- Argentina Data Lab, que permite analizar el gasto real de turistas en tiempo real.
- Destinos Turísticos Inteligentes, donde la tecnología, la conectividad y la sustentabilidad se integran como un todo.
Del instinto al dato: un cambio de paradigma
El turismo históricamente se movió por intuición, tendencias y experiencia. Hoy, ese modelo está mutando hacia uno basado en evidencia.
La inteligencia artificial permite entender cómo viajan los turistas, cuánto gastan, qué buscan y, sobre todo, qué van a elegir mañana. Esa capacidad predictiva es, hoy, la verdadera ventaja competitiva.

